domingo, 8 de julio de 2012

REFRANES Y CONSEJOS

REFRANES PARA EL PEREGRINO





"No hay refrán que no sea verdadero"

Esto decía Miguel de Cervantes en boca de don Quijote, aunque también añadía que el refrán que no viene a propósito, antes es disparate que sentencia .

Refranes, dichos y proverbios, en ocasiones contradictorios y descontextualizados, nos ofrecen una muestra de la Sabiduría Popular. Si son bien leídos, estas opiniones de nuestros antepasados nos pueden ayudar en la toma de decisiones: refranes heredados, evangelios abreviados.

Se ofrece al peregrino jacobeo algunos refranes que pueden resultarles especialmente útiles:
                       
                         
EN EL CAMINO FRANCÉS DAN GATO POR RES

DIME CON QUIEN ANDAS, Y TE DIRÉ QUIEN ERES.

CON PAN Y VINO SE ANDA EL CAMINO
pero
ANDAR DERECHO Y MUCHO BEBER, NO PUEDE SER

ANDE YO CALIENTE, Y RÍASE LA GENTE

QUERER Y PODER, HERMANOS VIENEN A SER

GOZA DE TU POCO, MIENTRAS BUSCA MÁS EL LOCO

NO POR MUCHO MADRUGAR AMANECE MÁS TEMPRANO
pero
QUIEN TARDE SE LEVANTA, TODO EL DÍA TROTA
 

QUIEN MUCHO CORRE, PRONTO PARA
 

VÍSTEME DESPACIO, QUE TENGO PRISA

A MAL TIEMPO, BUENA CARA

PIANO PIANO, SE VA LONTANO

AL AVE DE PASO, ¡CAÑAZO!

CUANDO EN EL CAMINO HAY BARRO, UNTAR EL CARRO

QUIEN SE PONE DEBAJO DE LA HOJA, DOS VECES SE MOJA

ARRIEROS SOMOS, Y EN EL CAMINO NOS VEREMOS

ANTES QUE ACABES, NO TE ALABES 
                                           
 y, como dijo A. Machado:

 CAMINANTE NO HAY CAMINO, SE HACE CAMINO AL ANDAR





CONSEJOS 
   
El futuro peregrino a Santiago tiene dos opciones
 respecto la preparación de su viaje: 


  • Confiar en su instinto y aptitudes y, llegado el momento, improvisar y "Dios proveerá".  
  • Llevar a cabo una prudente preparación, más o menos exhaustiva, consultado la experiencia de otros. En tal caso, le convendría tener en cuenta  los tres momentos siguientes:
PREPARACIÓN REMOTA 


Debería iniciarla meses antes, e incluiría consultas a variada blibliografía y peregrinos ya experimentados (libros, páginas web y foros de la red, así como a asociaciones jacobeas).  Una vez identificada la ruta elegida, iniciaría la preparación física: hacer un calendario, y por semas, marcarse una serie de objetivos progresivos dirigidos a mejorar su condición física (peso, pulsaciones, tensión arterial) y a la naturaleza de los ejercicios y simulacros  a realizar. En estos últimos deberá controlar los tiempos y dificultades, que habrán de ser equiparables a los que deberá realizar, así como su equipación (ropa, zapatillas y mochila impermeable). Paralelamente irá haciendo acopio de la documentación precisa respecto a los desplazamientos y  a características de las etapas, alojamientos, direcciones, etc.

       PREPARACIÓN PRÓXIMA

Convendría llegar a  la última semana con todos los objetivos cumplidos, sin dejar para esos días las gestiones más importantes ni tampoco los ejercicios físicos más duros (que podrían acarrearle una lesión que frustraría el viaje). En los últimos días habrá elaborado un listado completo de las acciones a realizar para emprender el viaje, que revisará la víspera de la partida:
  • Comprobar horarios de billetes, direcciones de estaciones y albergues, etc.
  • Prepara el equipaje, el  contenido de la mochila y bolsillos: documentación personal y de la ruta y, en su caso, credencial, además de artículos de higiene (toallita, jabón, etc.), medicamentos de emergencia y primeros auxilios  (cremas hidratantes, antinflamatorios, apósitos, hilo y aguja para ampollas, etc.), y alimentación (barritas energéticas, frutos secos, botella de agua, etc.), así como saco de dormir, bastones, gorra, impermeable y ropa, en función de los días de camino, condiciones meteorológicas y del tipo de ruta.   La mochila, además de ser cómoda y transpirable,  no debería exceder el 10 % del peso del que la lleva.                                                          
       DURANTE LA PEREGRINACIÓN  

Aún contando dejando un resquicio para la inevitable - y saludable- improvisación, el peregrino deberá ser fiel a la planificación llevada a cabo. Ejercicios de estiramiento al inicio de cada jornada, provisión de agua y alimentos, hidratación de pies, descansos de acuerdo con lo programado (cada diez kilómetros, al menos,  y cuando sea preciso), evitar la insolación, comidas livianas con desayunos y cenas más consistentes, buscar sanas compañías (que anden a tu ritmo y no tenga actitudes negativas o derrotistas) y, eso sí, echar un cable a quienes lo precisen. Mantener en todo momento una actitud abierta a las nuevas experiencias y de respeto hacia el Camino y a las diversas motivaciones de los  compañeros peregrinos.




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