domingo, 29 de diciembre de 2013

MÁGICO CAMINO PORTUGUÉS A SANTIAGO



MÁGICO CAMINO PORTUGUÉS A SANTIAGO

Después de la Ruta Francígena,  el Camino Portugués es la segunda senda más transitada por los pergrinos a Santiago aunque la de más significación en el mito jacobeo. En los últimos kilómetros dentro del territorio gallego tuvieron lugar los principales hechos relacionados con la venida del Hijo del Trueno, su difícil apostolado y, pocos años después, su regreso: la Translatio del cadáver en la marmórea arca. Estas senda recibe tal nombre por arrancar de tierras lusas y cuenta con señalados peregrinos como Santa Isabel (siglo XIV) y el rey Manuel I (siglo XVI) . Tras señalados puntos de arranque en Portugal (Lisboa, Tomar, Coimbra, Oporto, Barcelos, Ponte de Lima, Valença do Minho) llega a tierras españolas en Tuy (Tui, en gallego), de donde parten numerosos peregrinos de las cuatro latitudes. Este centenar de kilómetros, además de para obtener la compostela, sirven para poner en contacto al jacobípeta con símbolos y misterios de variadas creencias religiosas, ya neolíticas, celtas, paganas o cristianas.


TUY-REDONDELA

Siguiendo los rastros de la vieja calzada romana, de Braga a Astorga,  partiendo del puente internacional, desde el Bajo Miño, y a través de la vega del Louro, llegarás a la ría de Vigo. En Tuy, son visitas obligadas  la catedral-fortaleza de Santa María, románica y gótica del siglo XIII,  y, junto a un crucero otrora profanado,  a la iglesia de San Bartolomé de Rebordans de iniciáticos capiteles. Después de pasar cerca de un cruceiro diabólicamente  profanado con el 666, llegarás al  Ponte da Veiga y a la capilla de la Virxe do Camiño y, finalmente,  al reconfortante Ponte das Febres, donde el peregrino San Telmo  se agravó mortalmente de la enfermedad que acarreaba y que le llevó a morir a los pies del Apóstol, en 1.251. Ahí, sobre unos pilares podrás depositar la piedra de tus ruegos.  Luego viene el Calvario de la Magdalena y sus cinco cruceros, con el anuncio de lo que habrá de ser un dura etapa inicial.

En Orbenlle, posibilidad de un itinerario alternativo, por la ribera del Louro y el viejo camino real que evite el torturante camino de asfalto del polígono industrial de Porriño. Darás un pequeño rodeo por un entorno natural que merece la pena, próximo a las Gándaras de Budiño, ecosistema pantanoso y paraíso ornitológico, el duro camino de asfalto te llevará a Porriño.  Estás en la capital del omnipresente granito jacobeo, que cuenta con varias ermitas e iglesias y un Ayuntamiento muy peculiar, inspirado en la catedral tudense.
En los primeros tramos de una dura subida, arribarás a Mos. Amén de albergue de socorro, una iglesia barroca de Santa Eulalia y un hermoso pazo, y en los alrededores, junto al cruceiro con faroles de los Cabaleiros,  las vibraciones de viejos ritos: el campo de mámoas y la Pedra Cabaleira. Atención a las flechas y a los cruces engañosos. Ascensión al Ixertado Santiago de Antas, con su ermita y monolito y, a continuación, el milario romano de Vilar de Infesta. Así llegarás a los cerros que dominan la ría de Vigo. Finalmente, un prolongado y vertiginoso descenso hasta Redondela te harán completar los primeros treinta kilómetros de tu peregrinación.




REDONDELA-PONTEVEDRA

Vas a caminar por una senda que te llevará de la ría de Vigo  a la de Pontevedra. Cuenta la montañosa y ribereña Redondela con un albergue recomendable e interesante: la renacentista Casa da Torre. La villa  es conocida por sus viductos: el de Pontevedra y el de Madrid (con la leyenda de su constructor suicida), además de la mítica Coca, el dragón raptor de jóvenes, y el tesoro sumergido en el Estrecho de Randa. Cuenta, eso sí,  con una iglesia de Santiago donde, si tienes fe, podrás agradecer al Apóstol haber superado esta penosa etapa. Abandonado el pueblo, tras supera unas cuestas, arribarás  a la marisquera Arcade, y a continuación, sobre el río Verdugo,  al Puente Sampayo (Ponte Sampaio), el que fuera escenario en 1809, de una gran derrota del ejército napoleónico, y de la heróica lucha de unos lugareños entre sones de muiñeira. No lejos de allí sería interesante una excursión al castillo de Soutomaior, tan cargado de historia.



PONTEVEDRA-CALDAS DE REIS

La Pons Veteris ("Viejo Puente"), de discutida fundación (¿romana o del héroe troyano Teucro?), te aguarda con abundantes estímulos espirituales. Enclaves de interés mágico son el Santuario de las Apariciones, el convento de las Hermanas Doroteas, donde la Virgen y el Niño se aparecieran en 1925  a sor Lucía, la vidente de Fátima. No deberías dejar de pedir la protección de María en el templo de la Virgen Peregrina, el que tiene planta de vieira y todos los divinos personajes de la fachada: bajo la alegoría de la Fé, Santiago, Roque y María. 

Si dispones de tiempo, en los alrededores de la ciudad, dos lugares a visitar: el monasterio de O Poio, donde saludar a Santa Trahamunda, patrona de la saudade, acompañada de una enigmática oca;  así como Mogor y Campo Lameiro, con sus petroglifos de  laberintos, animales, personas y misteriosos signos y dibujos grabados,  muestra de las creencias humanas de hace más de cuatro mil años.Saldrás de Pontevedra por el medieval Ponte de Burgo sobre el Lérez. Vas a transitar junto a las Marismas de Alba , luego pasarás junto a su iglesia de Santa María, por húmedas corredoiras con carballos por dosel, hasta Barro. Luego el enigmático O Castrado, en el mojón 56,9, el Rego de Pozo Negro, La Seca y Briallos, tierras éstas de la denominación  albariño Rías Baixas. Finalmente, el encuentro de refrescantes fuentes hasta llegar a la portada románica de la iglesia de Santa María de Caldas de Reis.


CALDAS DE REIS-PADRÓN

En Caldas, otrora balneario de monarcas, tras la visita a su más vetusto templo, y al más moderno de Santo Tomás,  atravesarás el río Umia, y libarás unos ribeiros, con pulpo,  en el enxebre mesón O Moinho.  Más fortalecido, te llegarás  a la fuente de las Burgas para una ligera ablución. Tras el puente medieval sobre el Bermaña, dejarás la villa balneario y el camino te llevará a Lavandeira, el Rego dos Fornos,  a Santa Mariña de Carracedo, O Pino, el Monte Albor y el río Valga, hasta Pontecesures, junto al río Ulla y la ría de Arousa. Unos metros más allá, en la ribera del Sar, buscarás el intangible rastro del desembarco de la Translatio. Estás en Padrón, la villa del Pedrón que te espera en la iglesia de Santiago). 

Aquí, en la antigua Iria Flavia, estuvo al menos dos veces el Hijo del Trueno: una vez evangelizando, y otra decapitado y envuelto en marmóreo féretro. En ambas ocasiones tuvo problemáticos encuentros con la reina Loba, la torticera moura que tenía un palacio en la que fue colegiata (Santa María de Adina). Enclave de diversos portentos, con vieiras y novios  rescatados del fondo del mar, fuentes y cuevas milagrosas.Villa abundante en símbolos jacobeos, como ese monumento al peregrino o el Jardín Botánico, siempre dispuestos a dejarse fotografiar. Si superas el cansancio acumulado, no deberías dejar de subir el via crucis que te lleva a Santiaguiño del Monte, allí sentirás verdaderamente la presencia del Apóstol.


PADRÓN-SANTIAGO
DE COMPOSTELA

 Los últimos veintitrés kilómetros en suave ascensión, desde la ría al compostelano monte Libredón. Tras dejar la colegiata de Santa María de Adina, te espera el barroco Santuario de Esclavitude, con su fuente mágica, que libera de la esclavitud de las enfermedades. Areal, Teo y Rúa de Francos, con la ermita de San Martiño, el viejo cruceiro siglo XVI,  el medieval puentecillo de un ojo, y el desvío de 2,5 km. para descubrir entre bosque el legendario Castro Lupario. El Milladoiro y el gozoso Monte Agro dos Monteiros, mirador de la ciudad del Apóstol. Luego el Conxo, el Ponte Vella sobre el Sar, la iglesia de Santa María del Sar, la Alameda, Porta Faxeira, rúa Franco y, finalmente, el Obradoiro de la Catedral, y el abrazo a Santiago: un gesto solidario con el aventuero Apóstol, con todos los peregrinos y contigo mismo.

EPÍLOGO: EN BUSCA DEL ARA SOLIS

Sólo te resta, si así lo deseas, cumplir con el rito pagano de peregrinar  al Finisterre de la Costa de la Muerte, allí donde perece el Sol para renacer al siguiente día. Un baño en la playa de Langosteira, la quema ritual de tus vestimentas junto al faro, y la búsqueda del Ara Solis. Para entonces tu ansiada transformación ya habrá tenido lugar. Puedes completar el epílogo con una visita a Muxía, el pétreo enclave mariano, tan resistente a los azotes del mar y a la ira de los rayos.




(Nota: Parte de los textos están extraídos de la obra de este autor,Misterios del Camino de Santiago, incluyendo fotos)








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